Hoy a primera hora mientras me dirigía al trabajo escuchando la radio, he conocido la muerte de Carlos Llamas, he sentido como se me encogía el corazón, la sensación era igual que si hubiese perdido un amigo querido, aunque en realidad nunca le conocí directamente. Es la magia de la radio, se mete en nuestras casas, nuestros coches o nuestros lugares de trabajo y algunas de esas voces llegan a formar parte de tu vida.
Este es el caso de Carlos Llamas e Iñaki Gabilondo, tantos años escuchándolos, tantas anécdotas y opiniones compartidas, crean sin duda un vinculo afectivo difícil de olvidar.
A mi mujer le pasa exactamente lo mismo, al llegar a casa del trabajo, no ha dicho nada, tenía los ojos rojos y al darle el beso para saludarla, me ha mirado a los ojos y solo ha dicho, ¡ya ves! rompiendo a llorar.
Un día triste para los familiares y los amigos de Carlos, que también lo es para muchos de sus oyentes. Quien mejor que Iñaki para darle el último adiós.
Descanse en paz.
Archivado bajo: Prensa y Medios, prensa








































Muchos hablan de ‘la roña’, ‘la caspa’. Hoy hay uno menos rascando el óxido.
Mi mas sincero pesame… los que nos dedicamos a la prensa odiamos el dar una de estas noticias, y mucho más la de uno de los más grandes y queridos… espero que alli donde este, este como aqui, querido y alabado…
Saludos desde http://mamarrachi.wordpress.com
Suele doler el perder a esa gente que te acompaña y te anima aunque lo haga a traves de una radio, un televisor, y aunque no sea en persona y este a kilometros de distancia, lo sientes como si estuviese a tu lado.
http://laslucesdeagosto.wordpress.com